miércoles

Cualquiera que pasara lo sabía
que no quedaba nada
o una mesa servida

*

Densa espera de una llamada telefónica que no existe
En esta casa no hay teléfonos.
no hay cartas ni televisión
Sólo fragmentos de diario,
pedazos de conversaciones robadas de las calles.


*

Y yo te dije que si realmente quisiera, podría hacer cualquier cosa.
mis padres me lo decían.

Pero al fin y al cabo nada interesa mucho.
Quizás me atraiga alguna cosa

o una biblioteca imaginaria
que tenemos en una cajita.


*

Niña!


¿ tienes fuego?

le pasé el encendedor
se quedó mirándolo como si no supiera qué es.

Te reconocí.

vamos casa, suspiré.


*

Te oigo en la cocina
buscando el tostador
(chirrido mechero ceniza
chirrido chasquido ceniza
abulia de zapato viejo)


Lo que no sabes es que ayer lo liberé
lo tiré al río.
Donde van las cosas.

una persona me vio


*

Reviso mis bolsillos y encuentro:
una boleta amarilla
una boleta celeste
un colet
dos monedas de cien

Una nota que dejaste en la mesa
vuelvo altiro



¿ cuánto tiempo ha pasado?


*
unas flores un florero y un disfraz.

mañana salgo.


*

el que pone la mesa/ es también/ el que come/ y el que lava la loza.


*
vasija tras vasija trasvasíjame
dame agua .tengo sed
mira mis manos
dime si no es cierto.


*

La casa se hizo agua.
Sobre el suelo mojado
varios libros
Cosas.
Se hizo agua y
no pudimos hablar.
No pudiste decirme,
ni mi pelo esperó nada.

Sobre el suelo mojado

cigarros


otras cosas.
las espaldas, curvas del dolor, se desvanecen en la distancia.

te quiero


yo también te quiero

jueves

¿ qué es como un desierto o un cementerio? respuesta mala

Te sentiste fuera de la realidad unos momentos, el otro día, cuando a las cinco de la mañana la ciudad estaba vacía . Y solo en una micro atravesaste Santiago sin saber quién normalmente llenaba esos lugares.
y era un desierto o un cementerio enorme
la luz fría parpadeaba en tu boca
muda de todas las palabras.
Y cuando recién supiste que podrías o no estar muerto, calmando el hambre
no pudiste morder tu mano ( y que todas las manos sangraban, menos la tuya)
Pero no. Un plano generalísimo o uno pequeño eran lo mismo.
O ese otro día, cuando solo una mesa amarraba tu alma al mundo
y un bar sin estaciones corría como tren caballo,
resuelto a no dejarte quieto hasta que los tangos se acabaran.
tres espaldas secas renunciaban a todo.
Pensaste: me paro y me caigo. Quédate sentado, bien quieto.
Un cine helado revuelve tus ideas, lunares en la lengua y quemaduras.
El peso del cuerpo está en los codos descubriste.
El peso del corazón en el omóplato izquierdo.
Y esta ropa que no es tuya hiede
y estos días que no son tuyos están quebrados en tres partes ( dos de sueño y uno de dolor, sencillamente)
Anotaste todas tus horas en pedacitos de papel.
no gritaste por el pop corn en el suelo, ni por piso me copia.
Todas estas cosas que te cuento ya las sabes (Las sabías)
Retomando...¿dos whiskies? ¿tres?



Claudia Cri. No vuelvas a decirme que no me quieres.

ni tu ni yo hablamos latín
y sin embargo nos entendemos perfectamente

lunes

el tiempo hace tiempo que es un monstruo diminuto
que recuerda a cada minuto
piedras y relámpagos la infancia de la sombra
tiempos en que la muerte tenía súplica en los ojos

ya es hoja seca tanto juega a parecerse a si mismo
contando historias hambrientas
sobre un monstruo de rostro viejo
manos jóvenes
ojos cometa
que moría siendo bestia
y mordía siendo muerte

sábado

oh, yoko!


soy una japonesita de pelo negro y piernas delgadas
soy tambien una española de pelo ondulado y boca grande
soy a veces un par de escritoras suicidas
soy madre todos los días

otros días soy un huracán repleto de ballenas
no siempre soy como un lámpara terrorífica que avisa el destino

de vez en cuando soy un hombre viudo
de vez en cuando soy una viuda azul

soy una india de ojos rasgados y sonrisa de plata
soy una gringa que habla fuerte
una negra pomposa de labios gruesos

algunos días soy una cama desordenada y caliente

no siempre soy una tele apagada

soy como dicen las canciones
soy como me miran en la calle

soy también una niña en pijamas
soy un resfrío de tres cuadras cuadradas

y a quién le va a importar
y a quién si ya están todos muertos

viernes

mientras mas cuentos
cargen los nocturnos
árido volverá
polvo del ojo Olvidado el movimiento

ciega espero la sangre
-y podrían los aires tener en cuenta mi individuación-
partiendo al último tiro del amor
para referirlo gigante si fuese posible
haría falta
todo lo que me falta

sábado

"yo aguanté y una tarde dejé atrás el inmenso territorio nevado y divisé un valle. me senté en el suelo y miré el valle. era grande. parecía como el fondo que se ve en algunas pinturas renacentistas, pero a lo bestia. el aire era frío, pero no cortaba la cara. yo me detuve en lo alto del valle y me senté en el suelo. estaba cansada. quería respirar. no sabía que iva a ser de mi vida. tal vés, conjeturé, alguien me proporcione una chamba en la facultad. respiré. el aire era sabroso.

atardecía. el sol comenzaba a ponerse mucho mas allá, en otros valles singulares, tal vez mas pequeños que el enorme valle que yo había encontrado. la claridad que flotaba sobre las cosas, no obstante, era suficiente. comenzaré a bajar, pensé, apenas reponga mis fuerzas y antes de que anochezca estaré en el valle.

me levanté. las piernas me temblaban. me volví a sentar. a unos metros de donde estaba había una lengua de nieve. me acerqué a ella y me lavé la cara. me volví a sentar. un poco mas abajo había un árbol. en una rama vi un gorrión. luego una mancha verde atravesó el aire. vi un quetzal. vi un gorrión y un quetzal. los dos pájaros encaramados sobre la misma rama. mis labios partidos susurraron: la misma rama. escuché mi voz. solo entonces me dí cuenta del enorme silencio que se cernía sobre el valle.

me levanté y me acerqué al árbol. discretamente, porque no quería asustar a los pájaros. la vista, desde allí, era mejor. pero tenía que caminar con cuidado, mirando el suelo, pues había piedras sueltas y la posibilidad de resbalar y caer era grande. cuando llegué junto al árbol los pájaros habían volado. entonces ví que por el otro extremo del valle, por el oeste, se abría un abismo sin fondo.

¿me estoy volviendo loca?, pensé. ¿fue ésta la locura y el miedo de arturo gordon pym? ¿estoy recobrando la cordura a una velocidad de vértigo? las palabras restallaban en el interior de mi cabeza, como si una giganta estuviera gritando adentro de mí, pero afuera el silencio era total. por el oeste se ponía el sol y las sombras, abajo, en el valle, se alargaban y lo que antes era verde ahora era verde oscuro y lo que antes era marrón ahora era gris oscuro o negro.

entonces ví una sombra diferente, como la que proyectan las nubes cuando se mueven aprisa por un gran prado, aunque esta sombra no la proyectaba ninguna nube, en el extremo oriental del valle. ¿qué era eso?, me pregunté. miré el cielo. luego miré el ábol y ví que el quetzal y el gorrión habían vuelto a posarse sobre la misma rama y disfrutaban inmóviles de la quietud del valle. luego miré el abismo. se me encogió el corazón. ese abismo marcaba el final de valle. yo no recordaba ningún valle con un accidente geográfico similar. de hecho en ese momento mas que en un valle me pareció estar en una meseta. pero no. no era una meseta. las mesetas, por su propia condición, carecen de paredes naturales. pero los valles, me dije, no se hunden en abismos insondables. aunque puede que algunos sí. luego miré la sombra que se esparcía y avanzaba por el otro extremo, como si ella también hubiera salido de la zona nevada, sólo que pero por otro sitio que yo. a lo lejos, sobrevolando los volcanes multiplicados, una tormenta eléctrica se gestaba en silencio. supe entonces que el quetzal y el gorrión que estaban sobre la rama, metro y medio por encima de mí, eran los únicos pájaros vivos de todo aquel valle. y supe que la sombra que se deslizaba por el gran prado era una multitud de jóvenes, una inacabable legión de jóvenes que se dirígía a alguna parte.

los vi. estaba demasiado lejos para distinguir sus rostros. pero los vi. no sé si eran jóvenes de carne y hueso o fantasmas. pero los vi.

probablemente eran fantasmas.

pero caminaban y no volaban, como dicen que vuelan los fantasmas. asi que puede que no fueran fantasmas. supe tambien que pese a caminar juntos no constituín lo que comunmente se llama una masa: sus destinos no estaban imbricados en una idea común. los unía solo su generosidad y su valentía. conjeturé (con las palmas de las manos apoyadas en mis mejillas) que también ellos habían vagado por las montañas nevadas y que allí se habían ido encontrando y caminando juntos hasta formar un ejército que ahora se desplazaba por el prado. ellos por un lado y yo por el otro. vi las cumbres alpinas como un espejo, abolidas las leyes de la física, con los lados: de un lado había salido yo y del otro habían salido ellos.

caminaban hacian el abismo. creo que eso lo supe desde que los ví. sombra o masa de niños, caminaban indefectiblemente hacia el abismo.

despues oí un murmullo que el aire frío del atardecer en el valle levantaba hacia los faldeos, y me quedé estupefacta.

estaban cantando.

los niños, los jóvenes, cantaban y se dirigían hacia el abismo. me llevé una mano a la boca, como si quisiera ahogar un grito, y adelanté la otra, los dedos temblorosos y extendidos como si pudiera tocarlos. quiso mi mente recordar un texto que hablaba de niños que marchaban a la guerra entonando canciones, pero no pudo. tenía la mente al revés. la travesía por las nieves me había convertido en piel. tal vez siempre fuí así. no soy una mujer muy inteligente.

extendí ambas manos, como si pidiera al cielo poder abrazarlos, y grité, pero mi grito se perdió en las alturas donde aún me encontraba y no llegó al valle. flaca, arrugada, malherida, con la mente sangrando y los ojos llenos de lágrimas busqué los pájaros como si los pobrecitos me hubieran podido ayudar en esa hora en la que todo el mundo se apagaba.

la rama estaba vacía.

supuse que los pájaros eran un símbolo y que en esta parte de la historia todo era simple y sencillo. supuse que los pájaros eran la enseña de los muchachos. no sé ya qué mas supuse.

y los oí cantar, los oigo cantar todavía, ahora que ya no estoy en el valle, muy bajito, apenas un murmullo casi inaudible, a los niños mas lindos de latinoamérica, a los niños mal alimentados y a los bien alimentados, a los que tuvieron todo y a los que no tuvieron nada, qué canto más bonito es el que sale de sus labios, qué bonitos eran ellos, qué belleza, aunque estuvieran marchando hombro con hombro hacia la muerte, los oí cantar y me volví loca, los oí cantar y nada pude hacer para que se detuvieran, que marchaban hacia una muerte cierta. lo único que pude hacer fue ponerme de pie, temblorasa, y escuchar hasta el último suspiro su canto, escuchar siempre su canto, porque aunque a ellos se los tragó el abismo el canto siguió en el aire del valle, en la neblina del valle que al atardecer subia hacia los faldeos y hacia los riscos.

asi pues los muchachos fantasmas cruzaron el valle y se despeñaron en el abismo. un tránsito breve. y su canto fantasma o el eco de su canto fantasma, que es como decir el eco de la nada, siguió marchando al mismo paso que ellos, que era el paso del valor y la generosidad, en mis oídos. una canción apenas audible, un canto de guerra y de amor, porque los niños sin duda se dirigían a la guerra pero lo hacían recordando las actitudes teatrales y soberanas del amor.

¿pero qué clase de amor pudieron conocer ellos?, pensé cuando el valle se quedó vació y solo su canto seguía resonando en mis oídos. el amor de sus padres, el amor de sus perros y de sus gatos, el amor de sus juguetes, pero sobre todo el amor que se tuvieron entre ellos, el deseo y el placer.

y aunque el canto que escuché hablaba de guerra, de las hazañas heroícas de una generación entera de jóvenes latinoamericanos sacrificados, yo supe que por encima de todo habla del valor y de los espejos, del deseo y del placer.

y ese canto en nuestro amuleto."

roberto bolaño.

lunes

La ventanita

Ella tiene una ventana muy chica. La ventanita. La miro cada vez que compro cigarrillos. Una vez al día. No fumo tanto, solo que compro cajetillas de a diez para verla todos los días. La ventanita está vacía. La ventanita está llorosa. La ventanita está ciega.
Sé que no sabe. Y sé que sabe. Sé que solo fuma cigarrillos corrientes. Que los tira prendidos por la ventanita para ver caer ese puntito rojo.
Supe que su nombre es Claudia Cri o Kri. Eso habrá que averiguarlo.

viernes

Alberto Tardío

Cuando recibí tu mensaje me saltó el corazón,Claudia-le dije dos veces, tres veces.

Silencio en la corte.

Alberto Tardío-indicó Claudia.

Supe que renunciar a mi vida en la patagonia había sido un error. Alberto Tardío me había llamado. Alberto Tardío me llamo ahora.

sábado

Claudia Cri

Déjalo ahí no más-Claudia dijo de manera bastante sincera.
Pensé que era importante. No habría venido a esta hora si hubiese sabido que lo tenía que dejar ahí no más. - esto era cierto.
No, es que antes era más importante. Ahora no podría explicarte por qué-.
Aparto una silla del montón. Claudia me mira con ojos extraños, como si fuese un hombre el que está en su casa a estas horas.
Oye- despierta de sus uñas rotas-tu crees que soy linda?
Sí...eres bonita. Tienes el pelo así (hago una ola con mi mano) y la boca bien hecha, tu cara es simétrica. Tus manos son lindas. Por?
No,por nada- cuando la miro parece decirme no, por nada.
Pienso que es hora de dejar que Claudia Cri continúe en su limbo. Su espacio de caja vacía que vigila las mañanas.
Me voy-digo. Me hace un gesto desde medio sillón. Dios bendiga a Claudia Cri.
calma, no obstante. dulce amor mío, frenético olvidado, dónde estás. amor mío, mi delirio, mi altar. muero por ti. te amo. aun con estas palabras horribles que se me dicen y mi cara de loca, te busco, te amo, te llamo. memoria viuda, luto en mi recuerdo. castigo maravilloso en mitad de la noche desnuda. no te llamo, no te pido. me doy, te soy. tú no me tomas, no me necesitas, no hay ganas de mí en tu mirada. te veo, te creo, te recreo, mi solo amor, mi idiotez, mi desamparo. qué me hiciste para que yo me enrostre este amor estúpido. piedad por ti. cuando te vea lloraré, recordando lo que tuviste que padecer en mi memoria.

martes



rechiflado en mi tristeza te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida parea solo una buena mujer
tu presencia de bacana puso calor en mi nido
fuiste buena consecuente y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie como no podrás querer

se dio el juego de remanye cuando vos pobre percanta
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión
hoy sos toda una bacana la vida te ríe y canta
los morlacos del otario los tirás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón

hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones
te engrupieron los otarios las amigas y el gavión
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón

nada debo agradecerte mano a mano hemos quedado
no me importa lo que has hecho lo que hacés ni lo que harás
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés se la cargás

mientras tanto que tus triunfos pobres triunfos pasajeros
sean una larga fila de riquezas y placer
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos
que te abrás en las paradas con cafishos milongueros
y que digan los muchachos es una buena mujer
y mañana cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón
si precisás una ayuda si te hace falta un consejo
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión
dónde acercarse
cosa amorfa
si eres
estando en ningún lado
tomas cuerpo
y no es tu cuerpo
ni mío de nadie
si no eres nada
te ríes
cortas manos
y apenas te miro
soy yo otra vez
perdido gracias a ti
por mi

miércoles

Retórica. Encuentro entre la razón y el intento. Amenazaste con no seguir hablando, te reté (sin padrinos y sin guante). Dijiste, entre otras cosas, la razón por la que soy como soy. Dudé un momento. Insistí de nuevo en que las cosas no son tan así. Recuerdo un único momento y se podría llamar verdadero. De nuevo, qué palabras más dulces! No me olvido de nada. Por favor, gracias.
Alcancé en un segundo encuentro entre la razón y el intento a ver apenas el sentido. Y luego y de nuevo una conversación. Interminable conversación todas las veces. Acaba todo como siempre, y en un tercer encuentro entre la razón y el intento, me acuerdo de cuando hablaba y entendía profundamente las cosas que decía.

sábado

extracción de la piedra de la locura

Elles, les âmes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte remède; elles sont blessées et brisés et nul ne les panse.
Ruysbroeck

La luz mala se ha avecinado y nada es cierto. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu... Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades. No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas. El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño.

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién?, ¿quién te a ungido?, ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar. ¿A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser mí si nada rima con nada.

Te despeñas. Es el sinfín desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.

Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.

En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres. Corazón de la noche, habla.

Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.

Hubiese querido más que esto y a la vez nada.

Va y viene diciéndose solo en solitario vaivén. Un perderse gota a gota el sentido de los días. Señuelos de conceptos. Trampas de vocales. La razón me muestra la salida del escenario donde levantaron una iglesia bajo la lluvia: la mujer-loba deposita a su vástago en el umbral y huye. Hay una luz tristísima de cirios acechados por un soplo maligno. Llora la niña loba. Ningún dormido la oye. Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.

Esta voz ávida venida de antiguos plañidos. Ingenuamente existes, te disfrazas de pequeña asesina, te das miedo frente al espejo. Hundirme en la tierra y que la tierra se cierre sobre mí. Éxtasis innoble. Tú sabes que te han humillado hasta cuando te mostraban el sol. Tú sabes que nunca sabrás defenderte, que sólo deseas presentarles el trofeo, quiero decir tu cadáver, y que se lo coman y se lo beban.

Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.

Si de pronto una pintura se anima y el niño florentino que miras ardientemente extiende una mano y te invita a permanecer a su lado en la terrible dicha de ser un objeto a mirar y admirar. No (dije), para ser dos hay que ser distintos. Yo estoy fuera del marco pero el modo de ofenderse es el mismo.

Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo, yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño un carromato de circo lleno de corsarios muertos en sus ataúdes. Un momento antes, con bellísimos atavíos y parches negros en el ojo, los capitanes saltaban de un bergantín a otro como olas, hermosos como soles.

De manera que soñé capitanes y ataúdes de colores deliciosos y ahora que tengo miedo a causa de todas las cosas que guardo, no un cofre de piratas, no un tesoro bien enterrado, sino cuantas cosas en movimiento, cuantas pequeñas figuras azules y doradas gesticulan y danzan (pero decir no dicen), y luego está el espacio negro -déjate caer, déjate caer-, umbral de la más alta inocencia o tal vez tan sólo de la locura. Comprendo mi miedo a una rebelión de las pequeñas figuras azules y doradas. Alma partida, alma compartida, he vagado y errado tanto para fundar uniones con el niño pintado en tanto que objeto a contemplar, y no obstante, luego de analizar los colores y las formas, me encontré haciendo el amor con un muchacho viviente en el mismo momento que el del cuadro se desnudaba y me poseía detrás de mis párpados cerrados.

Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.

Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno a ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera. ¿Y qué puedes tú? sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.

No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.

Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.

Si no vino es porque no vino. Es como hacer el otoño. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.

Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.

Rápido, tu voz más oculta. Se transmuta, te transmite. Tanto que hacer y yo me deshago. Te excomulgan de ti. Sufro, luego no sé. En el sueño el rey moría de amor por mí. Aquí, pequeña mendiga, te inmunizan. ( Y aún tienes cara de niña; varios años más y no le caerás en gracia ni a los perros.)


mi cuerpo se abría al conocimiento de mi estar
y de mi ser confusos y difusos
mi cuerpo vibraba y respiraba
según un canto ahora olvidado
yo no era aún la fugitiva de la música
yo no sabía el lugar del tiempo
y el tiempo del lugar
en el amor yo me abría
y ritmaba los viejos gestos de la amante
heredera de la visión
de un jardín prohibido



La que soñó, la que fue soñada. Paisajes prodigiosos para la infancia más fiel. A falta de eso -que no es mucho-, la voz que injuria tiene razón.

La tenebrosa luminosidad de los sueños ahogados. Agua dolorosa.

El sueño demasiado tarde, los caballos blancos demasiado tarde, el haberme ido con una melodía demasiado tarde. La melodía pulsaba mi corazón y yo lloré la pérdida de mi único bien, alguien me vio llorando en el sueño y yo expliqué (dentro de lo posible), palabras buenas y seguras (dentro de lo posible). Me adueñé de mi persona, la arranqué del hermoso delirio, la anonadé a fin de serenar el terror que alguien tenía a que me muriera en su casa.

¿Y yo? ¿A cuántos he salvado yo?

El haberme prosternado ante el sufrimiento de los demás, el haberme acallado en honor de los demás.

Retrocedía mi roja violencia elemental. El sexo a flor de corazón, la vía del éxtasis entre las piernas. Mi violencia de vientos rojos y de vientos negros. Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños.

Puertas del corazón, pero apaleado, veo un templo, tiemblo, ¿que pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, respiración, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los proyectos de perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desaparición de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar. La luz, el vino prohibido, los vértigos, ¿para quién escribes? Ruinas de un templo olvidado. Si celebrar fuera posible.

Visión enlutada, desgarrada, de un jardín con estatuas rotas. Al filo de la madrugada los huesos te dolían. Tú te desgarras. Te los prevengo y te lo previne. Tú te desarmas. Te lo digo, te lo dije. Tú te desnudas. Te desposees. Te desunes. Te lo predije. De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de invisibilizarme. Ebria de mí, de la música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio?

alejandra pizarnik.

jueves

yo, moriré, y nadie, se acordará, de mi

m

Tuvo un sueño en el que la mantita roja cubría todo. Las montañas, las casas, las calles. Llegaba hasta sus pies llenos de hielo y neblina, y se acercaba peligrosamente hasta el borde. Una música roja llegaba hasta ciertos otros lugares, la mantita roja no podía irse sin dejar un mundo atrás. La sobreespera recuerda un cierto día en que la mantita no estaba y no había nada para proteger. ¿qué será de las montañas del sol de las nubes y las casas y los pies y los pequeños susurros que se esconden bajo la mantita? No se irán, ciertamente.
en cualquiera del momento
mira de nuevo
y di "nunca más"
promete seguir donde estás
infinita
perdida
podrida
llevó su trasero hasta el water
y en vez de llorar
el montón de caca sin valor
su ano, junto a un grito
hecho a volar un sol

ya sea caca o un astro, se dijo
debo limpiarme
y en el papel higiénico(?)
aparecieron amontonadas
las frases mas románticas del mundo
se irán atrás a patadas
conquistará tiernamente
su presencia amorfa
avalanzará nada
sobre todo lo que son
tragará hasta que se pierdan en algún rincón
de lo que comienza con el cuerpo

con respiros afiebrados
sonarán fríos los símbolos
y serán imagen viva
de la gran consecuencia
aquella donde nada vive
ademas de los pequeños marcapasos
las ideas de corazón
triste y moribundo
las brazos extensos
que tambien son rostros diminutos

ya lejos están
el burro el barco el buzo y el pájaro
ya son una pura clavicula
que se pierde en fotografías
callejeras de ninguna parte

el principio del cine: ir hacia la luz e iluminar nuestra noche.
amigo mío, lamentablemente los fantasmas no existen.
amigo mío, lamentablemente existen los fantasmas.
amigo mío, por fortuna los fantasmas no existen
amigo mío, por fortuna existen los fantasmas.
amigo fantasma, suerte que no existen.
amigo, fantasmas afortunadamente fantasmas, amigo (espejo)
fantasmas, amigo, fantasmas, amigo, fantasmas amigo,
existen los fantasmas por fortuna?
por fortuna no existen los afortundados?
los fantasmas afortunados existen?
loas afortunados son fantasmas o amigos?
afortunadamente, amigo, los amigos no existen.
lamentablemente los amigos existen, fantasma.

psilvas.

miércoles

Claudia Cri

Claudia Cri cuenta cómo los días caen de su calendario. Claudia Cri decide sentarse cerca del horno a esperar que el arroz esté listo. Las verduras fritas hacen la mueca de deseo en los labios de Claudia Cri. Claudia Cri se sirve el arroz con la única cuchara limpia. Claudia Cri encuentra el arroz sabroso y agradable. Claudia Cri no tiene a nadie que le confirme su impresión. Decide lavar más tarde, Claudia Cri. Por ahora intentará dormir o ver televisión. Claudia Cri ha fallado en ambas tareas, y ahora mira concentrada por la ventana. Claudia Cri trabaja de noche, solo debe ver a un par de personas por día. Claudia Cri tiene problemas con el sueño. Claudia Cri no entiende nada de lo que sucede afuera de su ventana, pero hay un árbol cerca que le gusta mirar. Claudia Cri asegura que el fin del mundo está cerca, que cualquier minuto de cualquier día, pero afirma también, que esto puede ser cierto como puede no serlo. Es cosa de sentirlo, dice. En el último sueño de Claudia Cri una mano gigante se alzaba en el horizonte y apuntaba directo hacia su ventana. Ella, como siempre, miraba despacio como la mano se cansaba de apuntar y sencillamente, volvía al horizonte. Claudia Cri no quiere volver a soñar con esa mano, por eso ahora se enfoca en pronunciar correctamente su nombre: Claudia Cri

domingo

cuello torcido.

ya nada queda junto a lo que era tu mejilla, ademas del arco con el que suena el violín de agua. hoy ya no tengo fuerzas para trazarte, asi que ríe, serás una perdida dentro de nuestro triste bosquejo histórico, en esa parte clara de la sombra de un crepúsculo. no te miraré punto por punto, menos paso a paso; prefiero enrrollar tu rostro con una soga. si estoy siendo pedante dímelo, pero no me va a importar. ¿te acuerdas de la trompeta en la que nos metimos a la sombra de una escalera?, cada ocasión fue mas calurosa, y el metal se puso frío e infinito, así que no lo consideres, ni siquiera yo lo haré, pues serás siempre aquel baúl que ninguno de los dos va a digerir.

sputnik

Murakami es un nombre que parece tener mas erres de las que tiene. Un tipo más insípido de lo que es. Creo que, intenta ser insípido a duras penas. Sputnik en ruso quiere decir compañero de viaje. Myu lo confunde con el grupo beatnik.
¿qué te parece, sputnik, mi amor?
¡vals fantasma!, pupilas de pies.

viernes


ric-ric. ric-ric.

lunes

la criatura

La criatura que piensa en hadas y cree en hadas,
obra como un dios dolido, pero como un dios,
porque pese a que afirme que existe lo que no existe,
sabe cómo las cosas existen, que es existiendo,
sabe que existir existe y no se explica,
sabe que no hay razón ninguna para que nada exista,
sabe que ser es estar en un punto,
sólo no sabe que el pensamiento no es un punto cualquiera.


fernando pessoa

domingo


una cerveza fría sin sabor
sin temor a que los cuerpos desfallezcan
se reduzcan como granos
se engloben en retraso
acaben sin ruido
...besos con sabor a genitales
secretos ocurren pensares,
ocurren terribles, inmóviles
se pierden muertos por la tristeza
y la miseria de existir apenas

y yo no quiero que estés cerca
"[...] luego, conteniendo la respiración, agucé el oído. intenté escuchar una voz tenue que debía de estar allí. al otro lado del chapoteo del agua, de la música, de las risas de la gente, mi oído captó un débil y mudo eco. una persona llamaba a otra persona. una persona buscaba a otra persona. una voz que no llegaba a ser voz. con palabras que aún no eran palabras."

haruki murakami.

LXV

que da miedo para amar sin mucha pena

yo no puedo tenerte ni dejarte
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no se qué para quererte,
y muchos sí se qué para olvidarte

pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo tenydaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte
aunque la otra mitad se incline a amarte.

si llo es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo y en sospecha,

y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la desecha.

sor juana inés de la cruz

sábado

nunca me ha importado ni tu voz, ni tu nombre, ni menos tu rostro. siempre haz sido una piel con mas pelos que la mía, un dibujo de un pájaro cursi y tiritón, o unas líneas debiluchas parecidas a un hombre -tambien cursi-, saltando desde la azotea de un edificio. desde el principio tenías que suceder, porque eso yo nunca lo he podido hacer, porque no sé si puedo llegar a hacer algo. quizás aparecer, y a si mismo suceder, dependen de hacer algo con todo, ademas de que esa pulga negra que esta antes que el corazón te termina chupando la sangre, y ahí no queda mas que agachar la cabeza. *yo tenía los pies en el agua y mi mente era puros dedos, no contaba los movimientos de mis piernas ni los del tiempo, era un balanceo autómata cálido y fresco. pero derepente se hizo el dibujo, ese que era un pájaro con orejas de conejo, o un conejo con pelos de burro, o una cría de cocodrilo. apareció la barba de ojos enormes, esa que gozaba subirse arriba de mi espalda inventandose un peso atroz, justo en esa zona donde me muerde el lumbago. *te mentiría si dijera que no lo sabía. siempre lo supe, porque o eras tú, o era el anterior, o el que venía despues, quizás el de ahora que eres tú y que son todos, menos yo. *la parte de las patadas tenía mi cara que nunca he visto, y le molestaba que tuviera las patas metidas en mil burbujas que tambien eran mi piel, y una de cemento. ¡si hasta podía achicar los dedos para meterlos dentro de cada pelota!. asi que no, no pienses eso, si tú a mi me das pena, lo digo por las incomodidades. incluso me preocupaba de que el airecito estuviera claro para cuando empezara la corrida, porque como sabemos los dos, o los tres, o los cuatro, una vez que empezaba el asunto ya no había tiempo ni para sonarse. era un afloja que afloja que no acabó nunca y que -enorme ternura- me sigue pegando golpes en varios sectores de la cabeza, diciendome que es un segundo todo el tiempo, sin parar, sin detenerse, transformandose en el mismo dibujo de lineas débiles, mirandome con los ojos de ella que tenían frío y cráteres y me decían que sacara los pies del agua, que ya era tarde para seguir ahí, que ya no tenía ganas de agua y ahora quería un tambor, o un run run, o un volantín. pero yo era mitad burbujas, tenía los pies y las manos y el cuerpo en el agua, y las burbujas eran cuero y carne, y no tenía cerca ningún run run, ni un tambor, solo el agua y las burbujas, pero ella ya no quería burbujas.*peroaguaburbujapiesmanosvolantínrunruntamborcocodrilohuevofríocalorpielcemento, no?




miércoles

ruben darío

mas de diez cortes al aire.
el hueso es la vida y
te agarras con los dientes,
te haces de viento.
blanco y de flores, me miras,
un pozo negro.
pétalo

sobre blancas flores
pies de acero
ahí va
mi chaqueta camaleón

y la nieve dice "no no"

este es mi grano de arena
y de nuevo pinto suelos anémicos
justo donde eres una línea
en medio del lugar moribundo
todo tu mar
el olor a muerto y su pelo hecho viento compusieron la imagen permanente de sus cualidades cuando desechó la original y se quedó con la copia aseguró con mucho temor que podría pasarse la mas larga de las noches (en el "larga" puso un enfásis tan grande que por un segundo su cara fue la luna) rompiendo sus uñas sobre la tierra buscando el fresco donde se dejaba sentir pero los orificios que lleva por ojos de a poco la olvidaron se desprendieron de ella y hasta donde sé hoy la arrastran por ahí buscandose a si mismos
aunque,

acá me estanco y me voy - dijo el debilucho
pues yo no pretendo seguir tu ejemplo, y acá me quedo. - respondió el fortachón

"son todo caprichos" pensó en seguida la gata.


martes

algún día me susurraste al oído un tangito.

PAISAJE CON DOS TUMBAS Y UN PERRO ASIRIO

Amigo,
levántate para que oigas aullar
al perro asirio.
Las tres ninfas del cáncer han estado bailando,
hijo mío.
Trajeron unas montañas de lacre rojo
y unas sábanas duras donde estaba el cáncer dormido.
El caballo tenía un ojo en el cuello
y la luna estaba en un cielo tan frío
que tuvo que desgarrarse su monte de Venus
y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos.

Amigo,
despierta, que los montes todavía no respiran
y las hierbas de mí corazón están en otro sitio.
No importa que estés lleno de agua de mar.
Yo amé mucho tiempo a un niño
que tenía una plumilla en la lengua
y vivimos cien años dentro de un cuchillo.
Despierta. Calla. Escucha. Incorpórate un poco.
El aullido
es una larga lengua morada que deja
hormigas de espanto y licor de lirios.
Ya vienen hacia la roca. ¡No alargues tus raíces!
Se acerca. Gime. No solloces en sueños, amigo.

¡Amigo!
Levántate para que oigas aullar
al perro asirio.


Federico García Lorca, 1929-1930

si hablo de la vida miento.
miento sobre la mentira, la vida y el habla.
hablando miento vida.

un verbo partido en tres o cuatro,
un ojo en pasado, el otro soy yo, y un poquito del futuro;
veintisiete sogas son mi universo.

lunes

y llegó el fin. ¿qué te pasó? ahora me apareciste como un esquema monumental, que incluso me hago mil cuadraditos -como podría ser círculos, puntos y hasta un espiral-.

¿podré diluir mi hecho en el ruido permanente?
no enfermarse nunca perder todas las batallas
Fumar con los ojos entornados y recitar bardos provenzales
en el solitario ir y venir de las fronteras
Esto puede ser la derrota pero tambien el mar
y las tabernas El signo que equilibra
tu inmadurez premeditada y las alegorías
Ser uno y debil y moverse.

roberto bolaño.
GRANDILOCUENTE

hacer sonar una trompeta
y en ello perder la vida.
que mi alma me abandone
abrazada al viento y al canto
y que impaciente despues de un viaje extenso
salga del metal hecha fuego
y me consuma de golpe.