sábado

nunca me ha importado ni tu voz, ni tu nombre, ni menos tu rostro. siempre haz sido una piel con mas pelos que la mía, un dibujo de un pájaro cursi y tiritón, o unas líneas debiluchas parecidas a un hombre -tambien cursi-, saltando desde la azotea de un edificio. desde el principio tenías que suceder, porque eso yo nunca lo he podido hacer, porque no sé si puedo llegar a hacer algo. quizás aparecer, y a si mismo suceder, dependen de hacer algo con todo, ademas de que esa pulga negra que esta antes que el corazón te termina chupando la sangre, y ahí no queda mas que agachar la cabeza. *yo tenía los pies en el agua y mi mente era puros dedos, no contaba los movimientos de mis piernas ni los del tiempo, era un balanceo autómata cálido y fresco. pero derepente se hizo el dibujo, ese que era un pájaro con orejas de conejo, o un conejo con pelos de burro, o una cría de cocodrilo. apareció la barba de ojos enormes, esa que gozaba subirse arriba de mi espalda inventandose un peso atroz, justo en esa zona donde me muerde el lumbago. *te mentiría si dijera que no lo sabía. siempre lo supe, porque o eras tú, o era el anterior, o el que venía despues, quizás el de ahora que eres tú y que son todos, menos yo. *la parte de las patadas tenía mi cara que nunca he visto, y le molestaba que tuviera las patas metidas en mil burbujas que tambien eran mi piel, y una de cemento. ¡si hasta podía achicar los dedos para meterlos dentro de cada pelota!. asi que no, no pienses eso, si tú a mi me das pena, lo digo por las incomodidades. incluso me preocupaba de que el airecito estuviera claro para cuando empezara la corrida, porque como sabemos los dos, o los tres, o los cuatro, una vez que empezaba el asunto ya no había tiempo ni para sonarse. era un afloja que afloja que no acabó nunca y que -enorme ternura- me sigue pegando golpes en varios sectores de la cabeza, diciendome que es un segundo todo el tiempo, sin parar, sin detenerse, transformandose en el mismo dibujo de lineas débiles, mirandome con los ojos de ella que tenían frío y cráteres y me decían que sacara los pies del agua, que ya era tarde para seguir ahí, que ya no tenía ganas de agua y ahora quería un tambor, o un run run, o un volantín. pero yo era mitad burbujas, tenía los pies y las manos y el cuerpo en el agua, y las burbujas eran cuero y carne, y no tenía cerca ningún run run, ni un tambor, solo el agua y las burbujas, pero ella ya no quería burbujas.*peroaguaburbujapiesmanosvolantínrunruntamborcocodrilohuevofríocalorpielcemento, no?




1 comentario:

ukiukiuki dijo...

recien entendi, bueno antes de ayer, pero no dije nada, alguna vez crei sentir lo mismo, pero nada es lo mismo.
bueno a mi lo de uds me fue al reves, mas tarde te conoci i supe verte brillar, i no sabes como eres desde afuera. desde dentro de la cajita de fotos de carton no debe haber nada, pero afuera, afuera, y fuera de foco ademas qeda mucho mas