domingo

LXV

que da miedo para amar sin mucha pena

yo no puedo tenerte ni dejarte
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no se qué para quererte,
y muchos sí se qué para olvidarte

pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo tenydaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte
aunque la otra mitad se incline a amarte.

si llo es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo y en sospecha,

y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la desecha.

sor juana inés de la cruz

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