domingo

cuello torcido.

ya nada queda junto a lo que era tu mejilla, ademas del arco con el que suena el violín de agua. hoy ya no tengo fuerzas para trazarte, asi que ríe, serás una perdida dentro de nuestro triste bosquejo histórico, en esa parte clara de la sombra de un crepúsculo. no te miraré punto por punto, menos paso a paso; prefiero enrrollar tu rostro con una soga. si estoy siendo pedante dímelo, pero no me va a importar. ¿te acuerdas de la trompeta en la que nos metimos a la sombra de una escalera?, cada ocasión fue mas calurosa, y el metal se puso frío e infinito, así que no lo consideres, ni siquiera yo lo haré, pues serás siempre aquel baúl que ninguno de los dos va a digerir.

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