lunes

Dos personajes se encuentran. Pequeño ensayo de lo que podrían ser.


Hace tiempo que querían ir a visitar a su tía. Por varios años ya que no hablaban. Había sido informado que su prima tenía un hijo, que se llamaba Martín o Sebastián. Cuando decidió que iría con Irina se sintió sorprendido de su propia determinación. Ahora en el auto no hablan. Ella no deja de mirarlo con esos ojos largos. Pero él mira el camino con atención. Hay una radio de carretera sonando de fondo. Suena una ranchera low fi. Es difícil partir una historia que no tiene comienzo.

2

Recibió una carta en respuesta a la suya después de un mes. La dirección en el reverso no la conocía. Seguramente era un pueblo en el sur, por que no tenía ces sino erres.
En la carta se estipulaba que seguramente no llegaría muy pronto, por lo que hablaba de cosas que carecían de actualidad. Alguien había muerto hace tiempo, los días son lentos, no falta comida. Se sentó a releerla y le vino la sensación de que no podía ser malo.

3
Un perro le ladraba desde la reja. No se veía a nadie para adentro, pero había un jardín algo cuidado. Escuchaba a lo lejos el chillido de los pájaros en los árboles. Cuando miró hacia arriba el sol lo dejó medio ciego. Sintió los pasos de alguien que venía desde el interior de la bodega. El olor a humedad se le pegaba en las manos.

4
Irina sonrió insistente ante la pequeña figura que veía desde lejos. Se vieron las caras los unos a los otros, Irina seguía sonriendo con la misma insistencia. El razonamiento circular funciona porque es circular, dijo en voz baja y mirando tímido la reacción de ella. Y ella lo evita por primera vez respondiendo que el perro ladra y muerde, pero nunca los dos al mismo tiempo. Irina sonríe insistentemente.

5
Alberto le toma la mano a Claudia. Siente ganas de decirle algo especial. Sabe sin embargo que es tarea imposible, se decide al silencio. Irina sonríe insistentemente. Soy la compañera de Alberto. Cómo has estado? Claudia mira de lado, abre la boca pera decir bien y tu, y vuelve sumergirse en el mismo tiempo en el que ha estado todo este tiempo.

6
Le entrega la caja de mazapanes con un ademán de dueño de ceremonia. Claudia se sonríe ante el acto tan instintivo de Alberto de ser su leal servidor. Cualquiera diría que nada ha cambiado. Siente deseos de decir la palabra ridículo, pero se contiene. Las cosas tienen que ser distintas ahora. O si no esta historia no sería interesante.

No hay comentarios.: