miércoles

Es de noche. Luces se pierden en lo que escuchamos, es el mar. Hay barcos y un muelle. Ninguno llegará a tierra firme, todo huele a corrupto. Unas rocas ordenadas de forma artificial dibujan con las olas cuando revientan, creando figuras deformes. Quedan pocas personas, se esparcen y caminan, dan vueltas, yendo a ninguna parte. Es de noche y se conversa. Muchos ríen de forma desmesurada, una risa viscosa que viaja por el viento. Gotas viscosas de viento.

Niños. Estructuras de madera en forma de obstáculos presionando las acrobacias infantiles. Cadenas, tablas y descensos, pequeños puentes constituyen otros desafíos. Risas ligeras que no se mezclan con el viento, vírgenes.
¿Risas?

La luna apunta con una luz opaca una dirección. Desde los Juegos hiede.
Risas suaves que suenan con sensación contradictoria. Desde los juegos hiede.

Una casa de niños, una ventana que mira al mar cubierta por dos cuerpos desmesurados ¿inocentes? Una falda sube y deja ver un muslo joven que se arquea y se deja. Otro, Jefe; La mano que controla los tiempos y los movimientos que hacen lo demás. De forma suave es suficiente. Es suficiente.

Al fondo, a través de lo que queda de ventana el Mar irreconocible, barcos que flotan sobre negrura y navegan quietos los mares de los muertos. Risas que corren entre los palos, que escapan encontrándose, que no se miran, ojos abiertos y brillantes que corren, vírgenes.

La voz de un niño: ¡Cuidado, alguien espía!

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