miércoles

Retórica. Encuentro entre la razón y el intento. Amenazaste con no seguir hablando, te reté (sin padrinos y sin guante). Dijiste, entre otras cosas, la razón por la que soy como soy. Dudé un momento. Insistí de nuevo en que las cosas no son tan así. Recuerdo un único momento y se podría llamar verdadero. De nuevo, qué palabras más dulces! No me olvido de nada. Por favor, gracias.
Alcancé en un segundo encuentro entre la razón y el intento a ver apenas el sentido. Y luego y de nuevo una conversación. Interminable conversación todas las veces. Acaba todo como siempre, y en un tercer encuentro entre la razón y el intento, me acuerdo de cuando hablaba y entendía profundamente las cosas que decía.

sábado

extracción de la piedra de la locura

Elles, les âmes (...), sont malades et elles souffrent et nul ne leur porte remède; elles sont blessées et brisés et nul ne les panse.
Ruysbroeck

La luz mala se ha avecinado y nada es cierto. Y si pienso en todo lo que leí acerca del espíritu... Cerré los ojos, vi cuerpos luminosos que giraban en la niebla, en el lugar de las ambiguas vecindades. No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas. El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño.

Hablo como en mí se habla. No mi voz obstinada en parecer una voz humana sino la otra que atestigua que no he cesado de morar en el bosque.

Si vieras a la que sin ti duerme en un jardín en ruinas en la memoria. Allí yo, ebria de mil muertes, hablo de mí conmigo sólo por saber si es verdad que estoy debajo de la hierba. No sé los nombres. ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. ¿Qué pasa en la verde alameda? Pasa que no es verde y ni siquiera hay una alameda. Y ahora juegas a ser esclava para ocultar tu corona ¿otorgada por quién?, ¿quién te a ungido?, ¿quién te ha consagrado? El invisible pueblo de la memoria más vieja. Perdida por propio designio, has renunciado a tu reino por las cenizas. Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio. En un muro blanco dibujas las alegorías del reposo, y es siempre una reina loca que yace bajo la luna sobre la triste hierba del viejo jardín. Pero no hables de los jardines, no hables de la luna, no hables de la rosa, no hables del mar. Habla de lo que sabes. Habla de lo que vibra en tu médula y hace luces y sombras en tu mirada, habla del dolor incesante de tus huesos, habla del vértigo, habla de tu respiración, de tu desolación, de tu traición. Es tan oscuro, tan en silencio el proceso a que me obligo. Oh habla del silencio.

De repente poseída por un funesto presentimiento de un viento negro que impide respirar, busqué el recuerdo de alguna alegría que me sirviera de escudo, o de arma de defensa, o aun de ataque. Parecía el Eclesiastés: busqué en todas mis memorias y nada, nada debajo de la aurora de dedos negros. Mi oficio (también en el sueño lo ejerzo) es conjurar y exorcizar. ¿A qué hora empezó la desgracia? No quiero saber. No quiero más que un silencio para mí y las que fui, un silencio como la pequeña choza que encuentran en el bosque los niños perdidos. Y qué sé yo qué ha de ser mí si nada rima con nada.

Te despeñas. Es el sinfín desesperante, igual y no obstante contrario a la noche de los cuerpos donde apenas un manantial cesa aparece otro que reanuda el fin de las aguas.

Sin el perdón de las aguas no puedo vivir. Sin el mármol final del cielo no puedo morir.

En ti es de noche. Pronto asistirás al animoso encabritarse del animal que eres. Corazón de la noche, habla.

Haberse muerto en quien se era y en quien se amaba, haberse y no haberse dado vuelta como un cielo tormentoso y celeste al mismo tiempo.

Hubiese querido más que esto y a la vez nada.

Va y viene diciéndose solo en solitario vaivén. Un perderse gota a gota el sentido de los días. Señuelos de conceptos. Trampas de vocales. La razón me muestra la salida del escenario donde levantaron una iglesia bajo la lluvia: la mujer-loba deposita a su vástago en el umbral y huye. Hay una luz tristísima de cirios acechados por un soplo maligno. Llora la niña loba. Ningún dormido la oye. Todas las pestes y las plagas para los que duermen en paz.

Esta voz ávida venida de antiguos plañidos. Ingenuamente existes, te disfrazas de pequeña asesina, te das miedo frente al espejo. Hundirme en la tierra y que la tierra se cierre sobre mí. Éxtasis innoble. Tú sabes que te han humillado hasta cuando te mostraban el sol. Tú sabes que nunca sabrás defenderte, que sólo deseas presentarles el trofeo, quiero decir tu cadáver, y que se lo coman y se lo beban.

Las moradas del consuelo, la consagración de la inocencia, la alegría inadjetivable del cuerpo.

Si de pronto una pintura se anima y el niño florentino que miras ardientemente extiende una mano y te invita a permanecer a su lado en la terrible dicha de ser un objeto a mirar y admirar. No (dije), para ser dos hay que ser distintos. Yo estoy fuera del marco pero el modo de ofenderse es el mismo.

Briznas, muñecos sin cabeza, yo me llamo, yo me llamo toda la noche. Y en mi sueño un carromato de circo lleno de corsarios muertos en sus ataúdes. Un momento antes, con bellísimos atavíos y parches negros en el ojo, los capitanes saltaban de un bergantín a otro como olas, hermosos como soles.

De manera que soñé capitanes y ataúdes de colores deliciosos y ahora que tengo miedo a causa de todas las cosas que guardo, no un cofre de piratas, no un tesoro bien enterrado, sino cuantas cosas en movimiento, cuantas pequeñas figuras azules y doradas gesticulan y danzan (pero decir no dicen), y luego está el espacio negro -déjate caer, déjate caer-, umbral de la más alta inocencia o tal vez tan sólo de la locura. Comprendo mi miedo a una rebelión de las pequeñas figuras azules y doradas. Alma partida, alma compartida, he vagado y errado tanto para fundar uniones con el niño pintado en tanto que objeto a contemplar, y no obstante, luego de analizar los colores y las formas, me encontré haciendo el amor con un muchacho viviente en el mismo momento que el del cuadro se desnudaba y me poseía detrás de mis párpados cerrados.

Sonríe y yo soy una minúscula marioneta rosa con un paraguas celeste yo entro por su sonrisa yo hago mi casita en su lengua yo habito en la palma de su mano cierra sus dedos un polvo dorado un poco de sangre adiós oh adiós.

Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno a ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera. ¿Y qué puedes tú? sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.

No me hables del sol porque me moriría. Llévame como a una princesita ciega, como cuando lenta y cuidadosamente se hace el otoño en un jardín.

Vendrás a mí con tu voz apenas coloreada por un acento que me hará evocar una puerta abierta, con la sombra de un pájaro de bello nombre, con lo que esa sombra deja en la memoria, con lo que permanece cuando avientan las cenizas de una joven muerta, con los trazos que duran en la hoja después de haber borrado un dibujo que representaba una casa, un árbol, el sol y un animal.

Si no vino es porque no vino. Es como hacer el otoño. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. Vida de tu sombra ¿qué quieres? Un transcurrir de fiesta delirante, un lenguaje sin límites, un naufragio en tus propias aguas, oh avara.

Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.

Rápido, tu voz más oculta. Se transmuta, te transmite. Tanto que hacer y yo me deshago. Te excomulgan de ti. Sufro, luego no sé. En el sueño el rey moría de amor por mí. Aquí, pequeña mendiga, te inmunizan. ( Y aún tienes cara de niña; varios años más y no le caerás en gracia ni a los perros.)


mi cuerpo se abría al conocimiento de mi estar
y de mi ser confusos y difusos
mi cuerpo vibraba y respiraba
según un canto ahora olvidado
yo no era aún la fugitiva de la música
yo no sabía el lugar del tiempo
y el tiempo del lugar
en el amor yo me abría
y ritmaba los viejos gestos de la amante
heredera de la visión
de un jardín prohibido



La que soñó, la que fue soñada. Paisajes prodigiosos para la infancia más fiel. A falta de eso -que no es mucho-, la voz que injuria tiene razón.

La tenebrosa luminosidad de los sueños ahogados. Agua dolorosa.

El sueño demasiado tarde, los caballos blancos demasiado tarde, el haberme ido con una melodía demasiado tarde. La melodía pulsaba mi corazón y yo lloré la pérdida de mi único bien, alguien me vio llorando en el sueño y yo expliqué (dentro de lo posible), palabras buenas y seguras (dentro de lo posible). Me adueñé de mi persona, la arranqué del hermoso delirio, la anonadé a fin de serenar el terror que alguien tenía a que me muriera en su casa.

¿Y yo? ¿A cuántos he salvado yo?

El haberme prosternado ante el sufrimiento de los demás, el haberme acallado en honor de los demás.

Retrocedía mi roja violencia elemental. El sexo a flor de corazón, la vía del éxtasis entre las piernas. Mi violencia de vientos rojos y de vientos negros. Las verdaderas fiestas tienen lugar en el cuerpo y en los sueños.

Puertas del corazón, pero apaleado, veo un templo, tiemblo, ¿que pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, respiración, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los proyectos de perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desaparición de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar. La luz, el vino prohibido, los vértigos, ¿para quién escribes? Ruinas de un templo olvidado. Si celebrar fuera posible.

Visión enlutada, desgarrada, de un jardín con estatuas rotas. Al filo de la madrugada los huesos te dolían. Tú te desgarras. Te los prevengo y te lo previne. Tú te desarmas. Te lo digo, te lo dije. Tú te desnudas. Te desposees. Te desunes. Te lo predije. De pronto se deshizo: ningún nacimiento. Te llevas, te sobrellevas. Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado. Ahora tus despojos, recogerlos uno a uno, gran hastío, en dónde dejarlos. De haberla tenido cerca, hubiese vendido mi alma a cambio de invisibilizarme. Ebria de mí, de la música, de los poemas, por qué no dije del agujero de ausencia. En un himno harapiento rodaba el llanto por mi cara. ¿Y por qué no dicen algo? ¿Y para qué este gran silencio?

alejandra pizarnik.

jueves

yo, moriré, y nadie, se acordará, de mi

m

Tuvo un sueño en el que la mantita roja cubría todo. Las montañas, las casas, las calles. Llegaba hasta sus pies llenos de hielo y neblina, y se acercaba peligrosamente hasta el borde. Una música roja llegaba hasta ciertos otros lugares, la mantita roja no podía irse sin dejar un mundo atrás. La sobreespera recuerda un cierto día en que la mantita no estaba y no había nada para proteger. ¿qué será de las montañas del sol de las nubes y las casas y los pies y los pequeños susurros que se esconden bajo la mantita? No se irán, ciertamente.
en cualquiera del momento
mira de nuevo
y di "nunca más"
promete seguir donde estás
infinita
perdida
podrida
llevó su trasero hasta el water
y en vez de llorar
el montón de caca sin valor
su ano, junto a un grito
hecho a volar un sol

ya sea caca o un astro, se dijo
debo limpiarme
y en el papel higiénico(?)
aparecieron amontonadas
las frases mas románticas del mundo
se irán atrás a patadas
conquistará tiernamente
su presencia amorfa
avalanzará nada
sobre todo lo que son
tragará hasta que se pierdan en algún rincón
de lo que comienza con el cuerpo

con respiros afiebrados
sonarán fríos los símbolos
y serán imagen viva
de la gran consecuencia
aquella donde nada vive
ademas de los pequeños marcapasos
las ideas de corazón
triste y moribundo
las brazos extensos
que tambien son rostros diminutos

ya lejos están
el burro el barco el buzo y el pájaro
ya son una pura clavicula
que se pierde en fotografías
callejeras de ninguna parte

el principio del cine: ir hacia la luz e iluminar nuestra noche.
amigo mío, lamentablemente los fantasmas no existen.
amigo mío, lamentablemente existen los fantasmas.
amigo mío, por fortuna los fantasmas no existen
amigo mío, por fortuna existen los fantasmas.
amigo fantasma, suerte que no existen.
amigo, fantasmas afortunadamente fantasmas, amigo (espejo)
fantasmas, amigo, fantasmas, amigo, fantasmas amigo,
existen los fantasmas por fortuna?
por fortuna no existen los afortundados?
los fantasmas afortunados existen?
loas afortunados son fantasmas o amigos?
afortunadamente, amigo, los amigos no existen.
lamentablemente los amigos existen, fantasma.

psilvas.

miércoles

Claudia Cri

Claudia Cri cuenta cómo los días caen de su calendario. Claudia Cri decide sentarse cerca del horno a esperar que el arroz esté listo. Las verduras fritas hacen la mueca de deseo en los labios de Claudia Cri. Claudia Cri se sirve el arroz con la única cuchara limpia. Claudia Cri encuentra el arroz sabroso y agradable. Claudia Cri no tiene a nadie que le confirme su impresión. Decide lavar más tarde, Claudia Cri. Por ahora intentará dormir o ver televisión. Claudia Cri ha fallado en ambas tareas, y ahora mira concentrada por la ventana. Claudia Cri trabaja de noche, solo debe ver a un par de personas por día. Claudia Cri tiene problemas con el sueño. Claudia Cri no entiende nada de lo que sucede afuera de su ventana, pero hay un árbol cerca que le gusta mirar. Claudia Cri asegura que el fin del mundo está cerca, que cualquier minuto de cualquier día, pero afirma también, que esto puede ser cierto como puede no serlo. Es cosa de sentirlo, dice. En el último sueño de Claudia Cri una mano gigante se alzaba en el horizonte y apuntaba directo hacia su ventana. Ella, como siempre, miraba despacio como la mano se cansaba de apuntar y sencillamente, volvía al horizonte. Claudia Cri no quiere volver a soñar con esa mano, por eso ahora se enfoca en pronunciar correctamente su nombre: Claudia Cri

domingo

cuello torcido.

ya nada queda junto a lo que era tu mejilla, ademas del arco con el que suena el violín de agua. hoy ya no tengo fuerzas para trazarte, asi que ríe, serás una perdida dentro de nuestro triste bosquejo histórico, en esa parte clara de la sombra de un crepúsculo. no te miraré punto por punto, menos paso a paso; prefiero enrrollar tu rostro con una soga. si estoy siendo pedante dímelo, pero no me va a importar. ¿te acuerdas de la trompeta en la que nos metimos a la sombra de una escalera?, cada ocasión fue mas calurosa, y el metal se puso frío e infinito, así que no lo consideres, ni siquiera yo lo haré, pues serás siempre aquel baúl que ninguno de los dos va a digerir.

sputnik

Murakami es un nombre que parece tener mas erres de las que tiene. Un tipo más insípido de lo que es. Creo que, intenta ser insípido a duras penas. Sputnik en ruso quiere decir compañero de viaje. Myu lo confunde con el grupo beatnik.
¿qué te parece, sputnik, mi amor?
¡vals fantasma!, pupilas de pies.

viernes


ric-ric. ric-ric.

lunes

la criatura

La criatura que piensa en hadas y cree en hadas,
obra como un dios dolido, pero como un dios,
porque pese a que afirme que existe lo que no existe,
sabe cómo las cosas existen, que es existiendo,
sabe que existir existe y no se explica,
sabe que no hay razón ninguna para que nada exista,
sabe que ser es estar en un punto,
sólo no sabe que el pensamiento no es un punto cualquiera.


fernando pessoa

domingo


una cerveza fría sin sabor
sin temor a que los cuerpos desfallezcan
se reduzcan como granos
se engloben en retraso
acaben sin ruido
...besos con sabor a genitales
secretos ocurren pensares,
ocurren terribles, inmóviles
se pierden muertos por la tristeza
y la miseria de existir apenas

y yo no quiero que estés cerca
"[...] luego, conteniendo la respiración, agucé el oído. intenté escuchar una voz tenue que debía de estar allí. al otro lado del chapoteo del agua, de la música, de las risas de la gente, mi oído captó un débil y mudo eco. una persona llamaba a otra persona. una persona buscaba a otra persona. una voz que no llegaba a ser voz. con palabras que aún no eran palabras."

haruki murakami.

LXV

que da miedo para amar sin mucha pena

yo no puedo tenerte ni dejarte
ni sé por qué, al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no se qué para quererte,
y muchos sí se qué para olvidarte

pues ni quieres dejarme ni enmendarte,
yo tenydaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte
aunque la otra mitad se incline a amarte.

si llo es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo y en sospecha,

y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la desecha.

sor juana inés de la cruz

sábado

nunca me ha importado ni tu voz, ni tu nombre, ni menos tu rostro. siempre haz sido una piel con mas pelos que la mía, un dibujo de un pájaro cursi y tiritón, o unas líneas debiluchas parecidas a un hombre -tambien cursi-, saltando desde la azotea de un edificio. desde el principio tenías que suceder, porque eso yo nunca lo he podido hacer, porque no sé si puedo llegar a hacer algo. quizás aparecer, y a si mismo suceder, dependen de hacer algo con todo, ademas de que esa pulga negra que esta antes que el corazón te termina chupando la sangre, y ahí no queda mas que agachar la cabeza. *yo tenía los pies en el agua y mi mente era puros dedos, no contaba los movimientos de mis piernas ni los del tiempo, era un balanceo autómata cálido y fresco. pero derepente se hizo el dibujo, ese que era un pájaro con orejas de conejo, o un conejo con pelos de burro, o una cría de cocodrilo. apareció la barba de ojos enormes, esa que gozaba subirse arriba de mi espalda inventandose un peso atroz, justo en esa zona donde me muerde el lumbago. *te mentiría si dijera que no lo sabía. siempre lo supe, porque o eras tú, o era el anterior, o el que venía despues, quizás el de ahora que eres tú y que son todos, menos yo. *la parte de las patadas tenía mi cara que nunca he visto, y le molestaba que tuviera las patas metidas en mil burbujas que tambien eran mi piel, y una de cemento. ¡si hasta podía achicar los dedos para meterlos dentro de cada pelota!. asi que no, no pienses eso, si tú a mi me das pena, lo digo por las incomodidades. incluso me preocupaba de que el airecito estuviera claro para cuando empezara la corrida, porque como sabemos los dos, o los tres, o los cuatro, una vez que empezaba el asunto ya no había tiempo ni para sonarse. era un afloja que afloja que no acabó nunca y que -enorme ternura- me sigue pegando golpes en varios sectores de la cabeza, diciendome que es un segundo todo el tiempo, sin parar, sin detenerse, transformandose en el mismo dibujo de lineas débiles, mirandome con los ojos de ella que tenían frío y cráteres y me decían que sacara los pies del agua, que ya era tarde para seguir ahí, que ya no tenía ganas de agua y ahora quería un tambor, o un run run, o un volantín. pero yo era mitad burbujas, tenía los pies y las manos y el cuerpo en el agua, y las burbujas eran cuero y carne, y no tenía cerca ningún run run, ni un tambor, solo el agua y las burbujas, pero ella ya no quería burbujas.*peroaguaburbujapiesmanosvolantínrunruntamborcocodrilohuevofríocalorpielcemento, no?




miércoles

ruben darío

mas de diez cortes al aire.
el hueso es la vida y
te agarras con los dientes,
te haces de viento.
blanco y de flores, me miras,
un pozo negro.
pétalo

sobre blancas flores
pies de acero
ahí va
mi chaqueta camaleón

y la nieve dice "no no"

este es mi grano de arena
y de nuevo pinto suelos anémicos
justo donde eres una línea
en medio del lugar moribundo
todo tu mar
el olor a muerto y su pelo hecho viento compusieron la imagen permanente de sus cualidades cuando desechó la original y se quedó con la copia aseguró con mucho temor que podría pasarse la mas larga de las noches (en el "larga" puso un enfásis tan grande que por un segundo su cara fue la luna) rompiendo sus uñas sobre la tierra buscando el fresco donde se dejaba sentir pero los orificios que lleva por ojos de a poco la olvidaron se desprendieron de ella y hasta donde sé hoy la arrastran por ahí buscandose a si mismos
aunque,

acá me estanco y me voy - dijo el debilucho
pues yo no pretendo seguir tu ejemplo, y acá me quedo. - respondió el fortachón

"son todo caprichos" pensó en seguida la gata.