viernes

en el barco

Recuerdas ese paseo en solitario? La carretera, sí, ese. En una de esas me había tomado un barco. Un hombre rojo y blando, según él profesor de artes marciales me acosaba. Tuve que levantarme de mi asiento para no sentirlo cerca. Fui por un café. Entonces me pongo a leer, a corregir algunos de esos poemas que ahora son tan antigüos. El hombre de la cafetería, parecido a Stephen King empieza a hablarme. En dos tiempos tenía su autobiografía en mis manos. Allí habla de toda la gente que ve pasar por ese barco. Hombres y mujeres solitarios que toman café a las cuatro de la mañana. Yo entonces, conmovida por su generosidad, le muestro un par de mis poemas. Desayuné y almorcé con el capitán. También nos fumamos un pito en una parte prohibida para subir del barco. Avisté tierra. Uno de ellos estaba casado por segunda vez y tenía mi edad. Cuando nos despedimos prometiéndonos volver a hablarnos, me dijo:" tus poemas eran buenos, pero demasiado tristes. Ojalá se te pase pronto, Claudia Cri me da un poco de miedo. Hay muchas otras cosas en la vida para ese personaje, es un poco tonto que hable siempre de lo mismo. " Un tiempo después al cocinero se le cayó el celular al mar. Bromeó diciendo que no importaba, que tenía dos y que ése era el que ocupaba para hablar con su señora, que al fin y al cabo para qué quería hablar con ella.

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