jueves

Fuimos a buscar el diablo para verle la cara de día.
Los chivos lloraban como niños perdidos.
Nuestra piel se hinchaba como hormigas en el agua
pequeños racimos de uvas en la carretera del pensamiento.
Recibímos órdenes sordas de la montaña móvil
un brillo en el ojo no dejaba palpar la línea
que cruza todas nuestras manos.

Animita destartalada tu alma,
cuando la lluvia no llega aunque queramos verla.

El diablo solo, en los lugares más hermosos.

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