domingo

suena la escalera, se mueve, vienes a pasar la noche, llevo horas pensando en esto, como decirte no, también pensé en el niño, sus gritos descorazonados, y no entiendo nada, hay muchos insectos, y vienes a pasar la noche, si hasta tu voz me pesa, todo es como piedras, haces algo y maldigo el día en que vine, el niño no sabe mucho, aunque el niño y la pena se desliza por el suelo, el niño y la música fría, todas las melodias que desconoces porque te sientes ignorante, supongo que de verdad no las conoces, yo tampoco, no las conoceremos nunca, eso si lo entiendo, no imaginé otra cosa, pero el niño, su voz, en su boca se acumula el hedor de la muerte, el corazón se me arruga, no sé como rechazarte, ni mirarte, la cara me tiembla

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