Te amé con todo mi corazón hasta que quedó en llamas.
Te amé con mis ojos hasta quedar ciega.
Te amé con mi lengua y la palabra amor me la sacó de un mordisco.
Te amé con mi cuerpo hasta desvanecerme.
Te amé tanto que mi alma salió volando y los pájaros lloraron unánimemente.
Te amé siempre, todos los días, noches, cada minuto hasta el último segundo del 21 de enero.
Ese día empezó el fin del mundo.
Grité tan sordamente y sin una sílaba
que la tierra empezó a temblar. No va a detenerse nunca
lunes
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